Llegas a Peñíscola, dejas el coche y, en cuanto te asomas al paseo, ves los cinco kilómetros de arena de Playa Norte, la playa más larga de Castellón y, para muchos que repiten año tras año, la razón por la que vuelven.
Aquí va todo lo que te hace falta saber antes de plantar la sombrilla: cómo es, qué servicios tiene, qué hacer en el agua y fuera de ella y algún consejo para no perder el tiempo buscando aparcamiento.
Cómo es la Playa Norte
Estamos hablando de 5.000 metros de longitud y una anchura que ronda los 44 metros de media, aunque en algunos tramos se abre hasta los 90.
Para más alegría, cuenta con una arena fina y dorada muy agradable al tacto y un oleaje suave —típico del Mediterráneo—. Vamos, que es perfecta si vas solo, con amigos, en pareja y también si llevas contigo a los peques de la casa o a los más mayores.
El arenal empieza casi pegado al casco antiguo de Peñíscola, justo a los pies del castillo, y se estira hacia el norte hasta rozar el límite con Benicarló. Cuanto más cerca del castillo te instales, mejores fotos vas a tener y, cuanto más lejos, más tranquilidad.

Servicios que vas a agradecer
La Playa Norte de Peñíscola tiene Bandera Azul, que ya de entrada dice mucho sobre la calidad del agua y la seguridad. Hay socorristas, punto de información turística, duchas, lavapiés y aseos repartidos por todo el arenal y, si no te apetece cargar con hamaca y sombrilla desde tu alojamiento, las puedes alquilar aquí mismo.
También tiene pasarelas para personas con movilidad reducida, plataformas flotantes y un punto accesible.
¿Vienes con niños? Hay zonas de juego repartidas por el paseo, así que no hace falta que se pasen todo el día en la arena con el cubo y la pala o a remojo en el agua.
Además, el paseo marítimo de Peñíscola —la Avenida Papa Luna— cuenta con infinidad de terrazas, heladerías y tiendas. Una alternativa de diez por si te cansas de tomar el sol.
Cómo llegar y dónde dejar el coche
Al estar integrada en el pueblo, puedes llegar a la Playa Norte de Peñíscola caminando. Es la mejor forma de hacerlo y la más cómoda.
Si vienes en coche, hay zonas de aparcamiento cerca de la playa, pero en temporada estival se suelen llenar temprano —cuanto antes salgas de casa, más fácil te lo pones—. Si no eres madrugador, lo mejor es que optes por tomar el autobús —L1A y L1B— o que cojas un taxi.
Qué hacer en el agua de Playa Norte
El kayak y el paddle surf en Peñíscola, con este mar tan tranquilo, funcionan de maravilla y hay varios puntos en la playa donde alquilan el material si no traes el tuyo.
Si te va más la velocidad, en el paseo encontrarás sitios donde subirte a una moto de agua o reservar un paseo en barco por la costa. Y si buscas emociones más intensas o planes divertidos para hacer con tu grupo de amigos o familia, siempre puedes descargar un poco de adrenalina volando sobre el mar en parasailing o subiéndote a un banana boat hinchable para darte algún que otro chapuzón… ¡involuntario!
¿No va contigo? Entonces alquila una pedaleta con tobogán o reserva una sesión de snorkel junto a los espigones y disfruta de una forma diferente de las aguas del Mediterráneo.
Qué hay alrededor
El Castillo de Peñíscola debe ser una de las paradas obligatorias que hagas en tus vacaciones en esta zona. Tienes que conocer su increíble historia —marcada por la figura del papa Luna— y disfrutar de las vistas que te ofrece del Mediterráneo.
También pasarte por el Ullal de l’Estany, un humedal con pasarelas de madera donde anidan patos y cigüeñas, perderte en el Laberinto de Peñíscola —el más grande de España— y tratar de encontrar la salida entre sus cientos de cipreses y pasar el día en el Parque Natural de la Sierra de Irta, un espacio protegido repleto de rutas de senderismo, calas vírgenes y torres vigía.

Dónde comer cerca de Playa Norte en Peñíscola
En las calles que dan a la playa hay chiringuitos con arroces y paella, marisquerías y algún sitio para probar el suquet o el all i pebre, dos platos que se repiten en casi todas las cartas de la zona.
Te recomendamos sentarte en la terraza del Restaurante 1971 Peñíscola, disfrutar de las vistas y probar sus croquetas —¡a veces tiene de carrillera y están buenísimas!— o tomar una paella en el Restaurante Las Vegas, en El Pescador Ermitaño, en la Arrocería Brasería Davi o en alguno de los restaurantes top de Peñíscola, no te van a defraudar.
Y para el toque dulce no tienes por qué quedarte sentado en el mismo local. Hay varias heladerías artesanas tradicionales por todo el paseo. Nuestra favorita es Pieri por la variedad de sabores y por el barquillo extra-crujiente. Ahora bien, hay casi una decena de establecimientos en los que vas a poder pedir un helado de bola en Playa Norte. La pelota está en tu tejado.
¿Te vienes a la Playa del Norte de Peñíscola?
Además de Playa Norte, puedes lanzarte a conocer otras playas de Peñíscola como la Playa Sur y la Playa de las Viudas, que también te sorprenderán, o mejor aún, vivir una experiencia de snorkel o de relajación y silencio en una de las mejores calas de Peñíscola —como Cala del Moro o l’Arjub—. Algunas son de difícil acceso, pero merecen mucho la pena.
La elección del arenal dependerá también de dónde esté tu alojamiento. ¿Quieres uno cerca de todo lo que hay que ver en Peñíscola? Entonces reserva ya uno de los apartamentos, casas, estudios o villas que tenemos en Orange Costa y ¡vive un verano de ensueño!



