¿Piensas que Peñíscola es solo un destino para pasar el verano? Pues no. En invierno el pueblo no baja el ritmo para nada. Eso sí, refresca —en enero la media ronda los 15 °C de máxima y los 6 °C de mínima—, el agua del mar anda por los 13 °C y llueve más, sobre todo en otoño e invierno. Pero ninguno de los inconvenientes del clima de Peñíscola quita que haya infinidad de días de sol y muchísimo que ver en la zona.
Qué ver en Peñíscola durante el invierno
Lo primero que tienes que ver es el Castillo del Papa Luna o Castillo de Peñíscola, como quieras llamarle. En invierno abre de 10:30 a 17:30 h y es el lugar perfecto para conocer la historia de esta fortaleza templaria donde vivió el Papa Luna, repasar sus salas y patios y deleitarte con las tremendas vistas que hay desde lo alto del castillo. Si eres fan de las series, aquí se rodaron numerosísimas escenas de «Juego de Tronos» y películas como «El Cid» o «Calabuch». Y lo mejor es que todo esto vas a disfrutarlo sin las típicas colas del verano.
Cuando termines, baja por las calles del casco antiguo de Peñíscola y echa un ojo a las murallas y al bufador. ¡Será por cosas que ver en Peñíscola!
Otro buen plan es acercarte a la Playa Norte y pasear por la orilla con el castillo de fondo.

Qué hacer y actividades en Peñíscola en invierno
Para empezar, tenemos que hablarte de la Navidad.
Durante la época navideña el pueblo se llena de luces y suele haber mercado navideño y medieval a finales de año. También la llegada de los Reyes Magos, que aquí, siguiendo la tradición, lo hacen en barco. Acontecimientos como estos, planes familiares, espectáculos y mucho más es lo que vas a encontrarte en Peñíscola en Navidad.
Y pasada la Navidad llega San Antonio Abad, que se celebra a mediados de enero. Una cita en la que se bendice a animales, se encienden hogueras y hay degustación de productos típicos.
¡Y no se acaba! En febrero es el turno del Carnaval, una celebración en la que no faltan desfiles y disfraces.
Si prefieres olvidarte del centro de la ciudad e ir de cabeza a los brazos de la naturaleza, el Parque Natural de la Sierra de Irta es perfecto para hacer senderismo o ir en bici con temperaturas mucho más llevaderas que en verano. Y si te toca un día de lluvia, tienes planes de interior como el Magic Museum, el Museu de la Mar o, otra gran idea, pasar el día en alguno de los balnearios de Peñíscola.

Dónde comer en Peñíscola en época invernal
En invierno apetece comer otras cosas y Peñíscola lo sabe. Aquí, cuando baja la temperatura, mandan los arroces caldosos, el suquet de peix y el all i pebre —un guiso de siempre con ajo, pimentón y patata—. Y ojo, que el pescado de lonja sigue estando en las cartas y en los menús del día, así que no hace falta renunciar a él.
Si buscas un sitio donde se hagan bien estos platos, Casa Jaime es un clásico. Es un restaurante familiar de cocina mediterránea y en su carta tienen calderetas y arroces como el Calabuch, que es de esos que apetecen justo cuando refresca.
Lo bueno de venir a Peñíscola en invierno es que puedes comer con calma, sin esperar demasiado a que haya una mesa libre y pudiendo ocuparla sin límite de tiempo. Eso sí, en temporada baja algunos locales cierran varios días o reducen su horario, así que lo mejor que puedes hacer, si tienes en mente alguno de los mejores restaurantes de Peñíscola, es llamar y reservar mesa antes de plantarte allí.
Ventajas de visitar Peñíscola en temporada baja
Empecemos por la más evidente: la tranquilidad. En invierno el castillo, el casco antiguo, el paseo marítimo de Peñíscola y, en general, cualquier mirador al que quieras asomarte va a estar menos concurrido que en otras épocas del año. Si decides venir en invierno a Peñíscola vas a poder pararte a hacer fotos con más tranquilidad y dedicarle a cada sitio el tiempo que te apetezca.
Luego está el bolsillo. Fuera de la temporada estival, los alojamientos suelen ser más económicos, así que con el mismo presupuesto puedes quedarte más noches o elegir algo mejor.
Aparcar también cambia. En agosto, encontrar sitio cerca del casco antiguo es una odisea; en cambio, en invierno es mucho más sencillo.
Y hay ventajas que no se perciben tan fácilmente. Hablamos de la luz, ya que los atardeceres de invierno son de los más fotogénicos del año, y del cambio que sufre el pueblo, que se ve más auténtico que en ninguna otra época del año.
¿Han sido suficientes todas estas razones para visitar Peñíscola en invierno?
Como ves, Peñíscola en invierno no tiene nada que envidiarle al verano. Es verdad que refresca, que hay que traer abrigo y que algún día tocará plan de interior, pero el clima de Peñíscola es suave y deja muchos días de sol para que tengas tregua en tu agenda.
A cambio, por renunciar a bañarte en las mejores calas de Peñíscola —que si te atreves también puedes—, te vas a llevar el recuerdo de un pueblo vivo, al que no le falta de nada y que disfrutan los vecinos incluso en invierno, cuando no hay tantos turistas.
Vale. Seguro que ya estás más que convencido y ahora lo único que te falta es un lugar donde alojarte a buen precio y que en invierno también te ofrezca la posibilidad de quedarte más tiempo. Bien, solo tienes que echar un ojo por aquí a los apartamentos, casas y villas que tenemos en Orange Costa y hacer tu reserva para una escapada invernal de diez. Lo podemos decir ya, porque estamos seguros de que así será.




