En pleno siglo XXI, la Costa del Azahar sigue siendo uno de los tramos más vírgenes de todo el Mediterráneo. De hecho, hay un sector declarado Reserva Marina desde 2002, casi nada.
Así que, si estás organizando tus vacaciones y tienes en mente venir a la provincia de Castellón, tienes que pasarte por algunas de sus calas —el lado más salvaje y escondido del litoral—. Te vamos a contar cuáles son y las claves: en coche o andando, arena o grava, con o sin oleaje. ¡De todo!
Pero antes, ¿qué elegir? ¿Cala o playa?
Buena pregunta. El litoral de Castellón tiene más de 120 kilómetros de costa, desde Almenara en el sur hasta la desembocadura del río Sénia en el norte, donde la provincia ya roza Tarragona.
En la zona sur, la costa es ancha, cómoda y está mejor equipada en cuanto a arenales se refiere. Son playas largas de arena fina con todos los servicios: socorrismo, duchas, aseos, hamacas, sombrillas, bares, accesos adaptados y hasta carril bici.
Playas como Heliópolis o Els Terrers en Benicasim cuentan con Bandera Azul, mientras que Voramar o la Almadraba disponen de paseos marítimos peatonales y escuelas de vela a pie de arena. Hay infinidad de opciones y son perfectas si quieres tenerlo todo a mano.
Pero en la mitad del litoral, la cosa cambia. Antes de llegar al norte, la costa ya te da pistas de lo que se avecina con playas más tranquilas como Playa Romana, Cargador o Fuentes en Alcossebre. Y más al norte destaca la Playa del Pebret, donde el paisaje es el gran protagonista.
Entonces, ¿cuándo elegir una cala y no una playa? Cuando buscas silencio, tranquilidad, espacios poco explorados, aguas de azules turquesa o verdes esmeralda indescriptibles y también cuando quieres practicar deportes acuáticoscomo snorkel o buceo y descubrir fondos marinos intactos.
Bueno, y tampoco desprestigiemos el camino. Porque aparcar y poner un pie en la arena está bien, pero vivir la experiencia de tener que hacer una ruta para llegar a la cala, es otro nivel.
Calas de Castellón: todas las que debes conocer
La mayor parte de las calas que merece la pena visitar en Castellón se concentran en un tramo de unos 15 kilómetros de costa, entre Benicasim y el Parque Natural de Sierra de Irta, uno de los espacios naturales mejor conservados del litoral mediterráneo español. Empezamos a hablarte de ellas de sur a norte.
#1 Cala de Oropesa la Vella en Oropesa del Mar
La más urbana, la más accesible y la más fácil de recomendar a quien no quiere aventura pero sí una cala. Tiene 120 metros de longitud y se forma justo al sur de la Playa de la Concha, en el punto donde unas rocas rojas salen desde la costa hacia el mar y crean una ensenada natural. Es de arena fina y aguas tranquilas y cuenta con pasarelas y puesto de socorrismo. No se puede pedir más.
Además, desde aquí puedes acceder a la Vía Verde del Mar, el antiguo trazado del ferrocarril que conecta Oropesa con Benicasim por la costa. Una ruta para hacer a pie o en bici que puedes añadir a tu lista de planes que hacer en Benicasim.

#2 Cala Blanca en Alcossebre
Cala Blanca está dividida en dos zonas de unos 60 y 20 metros respectivamente, de grava y arena blanca, enclavada dentro del área de protección medioambiental de la Sierra de Irta.
El acceso es por una calle sin asfaltar desde la urbanización a la que puedes llegar a pie desde la Playa de las Fuentes o bien por el camino de l’Atall. Cerca no hay aparcamiento habilitado, así que quizá lo mejor sea venir a pie. Lo que encontrarás al llegar compensa: aguas cristalinas, poca gente y un fondo rocoso perfecto para hacer unas cuantas fotos de recuerdo.

#3 Cala Mundina en Alcossebre
La cala donde empieza uno de los mejores paraísos del snorkel del Mediterráneo. Cala Mundina es una pequeña cala natural en forma de U, de guijarros, formada en la desembocadura del barranco de Melentivet. Está al pie de un acantilado, con el Faro del Cabo de Irta como referencia visual, y se lleva el título de «mejor cala de Castellón para los buceadores» por su estupenda visibilidad. Para aparcar, la opción más cómoda es dejar el coche en las cercanías del Faro de Cabo de Irta.

#4 Cala Cubanita en plena Sierra de Irta
Este arenal está en la mitad del recorrido costero de la Sierra de Irta, y es una de esas calas de Castellón que sorprenden por combinar zonas de roca con otras de arena. Sus aguas son cristalinas y su entorno está bien conservado, con un mirador y bancos en la parte alta.
¿Punto a su favor? Es un destino poco frecuentado por turistas porque el acceso en coche es complejo —al estar dentro del parque natural, en temporada alta hay que reservar plaza previamente—.

#5 Cala Argilaga en Peñíscola
Cala Argilaga está en el término municipal de Peñíscola y tiene el estatus oficial de Microreserva de Flora. Solo se accede a pie, a través de un sendero entre pinos, y no cuenta con servicios de ningún tipo. Sus aguas cristalinas y su ambiente más liberal la convierten en una de las favoritas entre los que conocen el litoral norte de Castellón.
Hay una ruta de senderismo de dificultad moderada y unas tres horas de duración que sube desde Alcossebre hasta la Sierra de Irta, llega al Pico Campanilles —coronando sus 573 m de altura— y baja por el barranco de la Parra hasta la cala. ¿Te animas con ella?

#6 Cala Puerto Negro en Peñíscola
Con 230 metros de longitud, Puerto Negro es la cala más extensa de todo este tramo del litoral de las que hemos hablado. En este caso, cuenta con guijarros, fondos que bajan bruscamente —ojo con esto— y aguas muy limpias. No está muy concurrida, ni siquiera en pleno mes de agosto, pero como contrapartida el acceso es por un camino sin pavimentar y no tiene papeleras. Todo lo que te lleves tiene que volver contigo.

A ver, ¿cuántas calas de Castellón vas a ver de la lista?
Seis calas. Seis motivos para venir a conocer la Costa del Azahar en pareja, en familia, con amigos o solo. Eso sí, con o sin compañía, tienes que poner como punto de partida uno de los alojamientos de Orange Costa.
Porque después de pasar todo el día sobre la toalla, buceando o recorriendo senderos, vas a poder cruzar la puerta de nuestros apartamentos —tenemos en Benicasim, Alcossebre y Peñíscola, bien cerca de las mejores calas de Castellón— y sentirte como en casa.
Venga, reserva ya tu base de operaciones y lánzate a conocer el litoral castellonense.




