Peñíscola tiene muchísimas facetas. Está la Peñíscola de las playas, la del casco histórico, la del castillo y la de los restaurantes —con o sin terraza—. Y luego está el puerto, que tiene un poco de cada una.
Sí, sí, el puerto pesquero de Peñíscola es uno de los más atractivos de la Costa de Azahar y uno de los puntos más visitados de la ciudad. ¿Quieres conocerlo?
Cómo llegar al Puerto de Peñíscola y qué hacer en él
El puerto está en el extremo sur del paseo marítimo, muy cerca del casco histórico y del acceso al Castillo de Peñíscola. Si te alojas en la ciudad, lo más probable es que puedas llegar andando desde tu alojamiento sin ningún problema.
¿Que vienes en coche? Hay varias zonas de aparcamiento en los alrededores, aunque en temporada alta es bastante complicado encontrar huecos libres por aquí.
Y como ya te hemos avisado de que es difícil aparcar, ¿qué tal si vienes andando? Así podrás aprovechar para conocer el entorno del puerto, que cuenta con infinidad de cosas que hacer.
#1 Conocer la tradición del puerto pesquero de Peñíscola
El Puerto de Peñíscola sigue manteniendo la actividad marinera de siempre —aunque con más modernidades—. De hecho, cuenta con una lonja estupenda en la que cada tarde se subasta el pescado que los barcos acaban de traer del mar —sepias, salmonetes, langostinos y galeras pasando de mano en mano antes de acabar en los restaurantes de la ciudad—.
Peñíscola ha sido siempre un pueblo de tradición marinera y agrícola y, aunque hoy por hoy el turismo es el motor económico de la ciudad, la pesca sigue siendo parte fundamental de su identidad.
Cientos de familias de pescadores han transmitido el oficio de padres a hijos y eso se nota en la gran cantidad de embarcaciones que salen de madrugada y vuelven por la tarde con lo que ha dado el mar ese día.
#2 Admirar las vistas, otro punto a favor del puerto pesquero de Peñíscola
Lo que quizá no todo el mundo sabe es que el puerto de Peñíscola está prácticamente a los pies del Castillo de Peñíscola.
Esta fortaleza que construyeron los templarios entre 1294 y 1307 sobre una alcazaba árabe, y que siglos después se convirtió en la residencia del Papa Benedicto XIII —el famoso Papa Luna, que le dio a la lengua española la expresión «mantenerse en sus trece»—, está en el peñón justo encima del muelle.

El resultado de esta disposición de puerto, castillo, mar y murallas tiene como consecuencia una estampa de lo más pintoresca que ni siquiera los habitantes de Peñíscola se aburren de ver. ¡Qué maravilla!
Además, la construcción templaria tiene el honor de haber sido sede pontificia. Un título que solo se han llevado el Vaticano, el Palacio de Aviñón y este peñón de la Costa de Azahar.
#3 Disfrutar de la gastronomía
La lonja de Peñíscola es una de las cinco que hay en la provincia de Castellón y, como te hemos adelantado antes, es la que abastece de pescado fresco a los restaurantes de la ciudad. La subasta comienza sobre las cuatro de la tarde con el trasmallo y las artes menores, seguida del arrastre, y el resultado lo puedes probar esa misma noche en las cartas de los bares y restaurantes del puerto y también del centro de Peñíscola.
Si te apetece un rico suquet de pescado, un all i pebre de rape y langostinos, un arrossejat —un arroz típico de pescadores—, una fideuá, un arroz con galeras o una ración de caracol punxenc, en las cartas de los locales del puerto los encuentras, ¡seguro, seguro!
Algunos de los que vas a toparte en la zona que ofrecen variedad y calidad son La Mar Salá, Loalba, Boca y Vista al Mar.
Qué ver y hacer en Peñíscola en la zona del puerto
Después de estar en el puerto, recorre el paseo marítimo de Peñíscola; estos siete kilómetros de andadura lo conectan con el resto de la ciudad y, si lo haces un martes por la tarde, podrás disfrutar también de la infinidad de puestos que se montan con motivo del mercadillo semanal de Peñíscola.
Durante el trayecto vas a poder aprovecharte de las vistas al mar y de un montón de terrazas que salpican la costa. ¿Una paradita, quizá?
Y una vez hecha la ruta, accede al casco antiguo de Peñíscola cruzando la fortaleza, acércate a la Plaza de Armas, recorre las murallas, disfruta de vistas panorámicas y conoce un poco más sobre la historia del Papa Luna.

Fuera de la ciudad —aunque muy cerca— está el Parque Natural de la Sierra de Irta, que cuenta con atractivos como la Torre Badum, una antigua torre de vigilancia árabe, y con un montón de rutas senderistas.
Y si te coincide estar por aquí con niños —e incluso sin ellos—, toma nota, porque hay dos hitos más que ver en Peñíscola. Uno de ellos es el Laberinto de Peñíscola, el más grande de España con más de 4.000 plantas y tres kilómetros de recorrido, y el otro es el Jardín del Papagayo, un parque zoológico con más de 50 especies de loros y guacamayos en semilibertad.
No tienes excusa para no visitar el Puerto de Peñíscola
No nos puedes engañar, todo lo que te hemos contado del puerto de Peñíscola, así como de sus alrededores, te tiene encandilado. De hecho, probablemente estés deseando venir a pasar tus vacaciones aquí.
¿El problema? Que buscar alojamiento siempre cuesta porque no sabes con quién reservar y si va a salir rana o no.
Bueno, pues esta vez olvídate de ese dilema y de comparar entre diferentes particulares y empresas, porque en Orange Costa tenemos una gran variedad de apartamentos, casas, villas y estudios para elegir. Parece mucho, pero con unos cuantos clics en los filtros tendrás el perfecto para ti.
¡Que no se diga que no te lo ponemos fácil para que vengas a conocer el puerto de Peñíscola!



