El Castillo de Miravet es uno de los lugares más representativos de la ribera del Ebro. es de esos sitios que, cuando los ves por primera vez, piensas: “aquí hay que entrar sí o sí”.
Está en lo alto de una colina y no es solo una fortaleza templaria bien conservada, también es uno de los lugares más fotogénicos de la zona donde todavía puedes imaginar cómo era la vida en la Edad Media. Cuenta con murallas, patios y unas vistas panorámicas que no puedes perderte.
Dónde está el Castillo de Miravet y cómo llegar
El Castillo de Miravet en Cabanes se encuentra en la provincia de Tarragona. Está justo encima del pueblo de Miravet, en un punto estratégico que domina el río y que en su día tenía un enorme valor defensivo.
Para llegar, lo más habitual es hacerlo en coche. Desde Tarragona son unos 90 km —un poco más de una hora—, mientras que desde Zaragoza o desde Barcelona el trayecto ronda las dos horas y cuarto.
Y si lo quieres encajar dentro de una escapada por la costa de Castellón, es fácil de unir con destinos como Benicàssim, Peñíscola o Alcossebre. Desde cualquiera de estos puntos, el trayecto en coche no supera las dos horas, lo que lo convierte en una excursión perfecta de un día.
Si sales de Benicàssim, la ruta más directa es por la AP-7 en dirección norte hasta enlazar con la C-12. Desde Peñíscola y Alcossebre el acceso es similar: sigue la AP-7 hacia Tarragona y luego se toma el desvío hacia Mora d’Ebre para llegar a Miravet.
Una vez en el pueblo, puedes dejar el coche abajo y subir andando hasta el castillo —unos 15 minutos cuesta arriba— o bien conducir hasta el aparcamiento situado junto a la entrada.
Un breve apunte sobre la historia del Castillo de Miravet
Las opiniones sobre el Castillo de Miravet acerca de su historia son diversas, pero tiene su origen en la época andalusí, cuando se levantó como fortaleza defensiva sobre el río Ebro. En el siglo XII pasó a manos de la Orden del Temple, que lo transformó en una de las construcciones templarias más importantes de la península.
Los templarios reforzaron las murallas, levantaron nuevas torres y dieron forma al conjunto que hoy conocemos. El castillo fue un centro militar y religioso, además de punto clave para controlar la navegación por el Ebro y las tierras de la Ribera.
Tras la disolución de la orden, el castillo pasó a la Orden del Hospital y más tarde tuvo un papel destacado en diferentes conflictos como la Guerra de Sucesión y la Guerra Civil Española, donde volvió a ser escenario de combates.
Qué ver dentro del castillo
El recorrido empieza por las murallas exteriores, que te muestran la magnitud defensiva de la fortaleza y te van a regalar unas vistas increíbles al río Ebro.
Dentro, lo más llamativo es el patio de armas, un gran espacio abierto que servía como centro de la vida militar. A su alrededor se organizan las distintas estancias: la iglesia románica, las antiguas caballerizas y las salas que utilizaban los templarios como almacenes o dormitorios.
Otro punto interesante es la torre del homenaje, desde la que se controlaba todo el entorno. Subir hasta arriba te ofrece una panorámica espectacular del Ebro y de los campos que rodean Miravet.
También merece la pena fijarse en los aljibes, pasadizos y rincones más cotidianos del castillo. No todo era guerra; aquí también vivían, rezaban, almacenaban provisiones y se organizaban largas jornadas de trabajo.
Precios, horarios y entradas al Castillo de Miravet
El Castillo de Miravet forma parte de la red de espacios gestionados por la Generalitat de Catalunya y la entrada es muy asequible.
El precio general es de 5 € por persona, con tarifa reducida de 3 € para estudiantes, jubilados y grupos. Los menores de 8 años entran gratis. Y además, hay jornadas de puertas abiertas en fechas señaladas como la primera semana de mayo.
Las entradas para el Castillo de Miravet se pueden comprar en la taquilla. Y sí, el castillo abre durante todo el año con estos horarios:
- De octubre a mayo: de 10:00 a 17:00 h.
- De junio a septiembre: de 10:00 a 19:30 h.
Ten en cuenta que cierra los lunes, salvo festivos.
La visita incluye un recorrido por 20 localizaciones diferentes dentro de la fortaleza. Entre ellas están la cisterna, la cocina, la terraza, el cuerpo de guardia, la iglesia románica o el patio de armas, cada una sus paneles explicativos.
Para que no te pierdas nada, puedes descargar una guía completa en la web oficial y llevártela contigo durante la visita. Y si prefieres reservar una visita guiada y que te lo cuenten todo, es por aquí.
Aprovecha para visitar Miravet
El pueblo de Miravet es el complemento perfecto a la visita del castillo. Situado a orillas del río Ebro, conserva un casco antiguo de callejuelas estrechas y casas que parecen colgadas sobre el agua.
Uno de sus atractivos más conocidos es el embarcadero tradicional, donde aún funciona la barca que cruza el río sin motor, solo con la fuerza de la corriente. Es una experiencia sencilla pero muy satisfactoria.
Miravet también es famoso por su tradición alfarera. Todavía se pueden visitar algunos talleres de cerámica artesanal, donde los estos artistas trabajan como se hacía hace siglos. ¿Qué te vas a llevar a casa de recuerdo tras la visita?
Además, el entorno es perfecto para disfrutar de parques, bosques y del río, donde además de pasear puedes hacer kayak.
¿Vienes?
El Castillo de Miravet es uno de los grandes tesoros templarios de Cataluña y, si estas construcciones son lo tuyo, tienes otro plan perfecto muy cerca que hacer en Peñíscola: visitar el Castillo del Papa Luna. Dos fortalezas distintas pero igual de impresionantes, que puedes disfrutar en una misma escapada si te alojas en Peñíscola o alrededores.
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Entonces… ¿añades el Castillo de Miravet a tu ruta?