Cuando alguien habla del Biarritz valenciano, está hablando de Benicàssim. Y no, no es una etiqueta puesta al azar. Este rincón de la costa de Castellón lleva décadas asociándose con ese aire elegante y vacacional que recuerda al norte.¿La diferencia? El clima mediterráneo, mucho más cálido.
Si quieres saber más curiosidades sobre el Biarritz valenciano, qué ver aquí y qué hacer sigue leyendo, que te contamos esto y mucho más.
Un poco de historia
Benicàssim fue, desde finales del siglo XIX y principios del XX, un lugar de veraneo de la alta sociedad. Por eso cuenta con un montón de villas señoriales muy cerca del mar, muchas de ellas todavía en pie y formando parte del paisaje urbano.
Ese pasado es el que hizo que muchos empezaran a llamarlo así, y lo cierto es que todavía hoy se sigue escuchando este apelativo en sus calles.
¿De dónde viene el nombre? De Biarritz (Francia), un destino glamuroso ligado a la realeza y a la alta sociedad europea que, con el tiempo, se convirtió en la meca del surf. Ese paralelismo entre elegancia, mar y veraneo es el que acabó bautizando a Benicàssim como el Biarritz valenciano.
Históricamente se distinguen dos zonas muy diferentes, separadas por los Jardines de Comín, conocidos popularmente como el «Limbo».
Por un lado está la «Ruta del Infierno», poblada por casas en las que solían celebrarse fiestas escandalosas y muy animadas; y por otro, la «Ruta de la Corte Celestial», con viviendas tranquilas, pensadas para el descanso y la calma.
Villas y arquitectura: el alma del Biarritz valenciano
Si hay algo que termina de explicar por qué a Benicàssim se le conoce como el Biarritz valenciano es su arquitectura. Pasear por su litoral es hacerlo entre antiguas residencias de verano construidas por familias acomodadas que buscaban tranquilidad y pasar largas estancias lejos de la ciudad.
Estas villas se caracterizan por una arquitectura claramente modernista: fachadas coloridas, porches amplios, balcones abiertos al Mediterráneo, detalles ornamentales y una clara intención de disfrutar del exterior y del buen tiempo de Benicàssim.
Entre las más conocidas está Villa Elisa, una de las más emblemáticas y mejor conservadas, que hoy en día sigue siendo un referente cultural y uno de los grandes símbolos que ver en Benicàssim. Muy cerca se encuentran Villa Pilar y Villa Victoria, otros ejemplos claros de esta arquitectura de veraneo.
¡Y así hasta 51 villas! Muchas de ellas siguen recibiendo a sus inquilinos durante la temporada de verano y otras pertenecen a instituciones o se han reconvertido en restaurantes y espacios culturales como el Restaurante Voramar.
Las mejores playas del Biarritz valenciano
Algo que caracteriza al Biarritz valenciano son sus playas: largas, cuidadas y muy distintas entre sí.
La Playa Voramar es, probablemente, la más icónica. Aquí se concentran muchas de las villas históricas que explican ese pasado del que hablábamos antes. Pasear por su orilla o por el paseo marítimo es hacerlo entre el mar y la historia de la localidad.
Muy cerca está la Playa Almadraba, algo más tranquila, libre de oleaje y sin apenas aglomeraciones. Y si lo que te apetece es espacio —mucho espacio—, apunta la Playa Heliópolis. Es la más larga de Benicàssim y una de las favoritas para caminar, hacer deporte o simplemente extender la toalla.
En el Biarritz no faltan los deportes acuáticos
Y como no, estando tan cerca del mar, quienes se alojaban en el Biarritz valenciano aprovechaban también para disfrutar del Mediterráneo practicando deporte. Y hoy en día, si vienes a visitarlo, tienes todavía más variedad que entonces.
El buceo es una de las actividades más atractivas, sobre todo para descubrir los fondos marinos de esta parte de la costa. También hay espacio para el kayak, el paddle surf y la vela.
Y ojo, que la playa no solo funciona de maravilla como escenario para deportes acuáticos, también es una gran aliada para practicar yoga con el mar de fondo, hacer estiramientos, entrenar o simplemente pasear por la orilla.
Qué ver cerca del Biarritz valenciano
Además de playas, villas y deporte, Benicàssim tiene la suerte de estar rodeado de planes muy variados, perfectos para completar tu escapada a la Costa del Azahar.
Uno de los imprescindibles qué hacer en Benicàssim es atravesar la Vía Verde del Mar, una antigua vía ferroviaria reconvertida en un agradable recorrido para caminar o ir en bici. Es un sendero fácil, apto para todos los públicos y con vistas al Mediterráneo en muchos tramos, ¡ideal para ir de Benicàssim a Oropesa del Mar!
Muy cerca también tienes el Parque Natural del Desierto de las Palmas, perfecto si te apetece cambiar la toalla por unas zapatillas de senderismo y disfrutar de rutas y miradores espectaculares.
Y si te apetece hacer unas compras, pásate por el mercadillo de Benicàssim, que se celebra todos los jueves de 8:00 a 14:00 h en la Calle Miguel Peris y Segarra. Aquí encontrarás productos frescos, ropa, artesanía y mucho más.
Y si viajas en familia, Aquarama es uno de los grandes clásicos. Toboganes, piscinas y atracciones acuáticas para pasar un día divertidísimo.
Dónde alojarte para disfrutar del Biarritz valenciano
Si después de leer todo esto te han entrado ganas de venir al Biarritz valenciano, conocer todo lo que hay que hacer, disfrutar de sus playas, su historia y su entorno natural, hay algo que no puede faltar: un buen alojamiento.
Puedes empezar buscando entre los apartamentos y casas que tenemos en Orange Costa. Y si quieres ir un paso más allá y convertir tu estancia en una experiencia especial, apunta la Villa Quatre Vents.
Esta villa en Benicàssim cuenta con cinco dormitorios, capacidad para hasta nueve personas y un gran jardín privado, ideal para disfrutar del buen tiempo y de comidas y cenas al aire libre. Tú decides cómo hacer tu escapada al Biarritz valenciano… ¡pero tienes que venir a conocerlo!